domingo, 25 de agosto de 2013

Dialogo de los muertos.


Tarea 4.
Dialogo de los muertos.

HERMES.- Si no me olvido de nada, todo está en la cuenta. Ahora tú dirás cuándo vas a pagarme.
CARONTE.- Es imposible en este momento, Hermes, pues el negocio no funciona demasiado bien; pero si alguna peste o guerra me manda algún grupo de víctimas, podría reunir algo de dinero haciendo un poco de trampa con el precio de los pasajes.HERMES.- ¿Me estás pidiendo que me cruce de brazos y pida a los dioses que se produzcan espan- tosas calamidades, para poder cobrar?
CARONTE.- No podrá ser de otra forma, Hermes. Pues, como puedes comprobar, no llega mucha gente aquí abajo: estamos viviendo tiempos de paz.
HERMES.- Así lo prefiero, aunque no cumplas el pago de tu deuda. Ah, por cierto, no recuerdas como eran los antiguos que venían hasta nosotros: se trataba de hombres valientes, y muy malheri- dos. En cambio, ahora, los muertos llegan envenenados por los hijos o esposas, o con el vientre o las piernas inflamados, vulgarmente pálidos, con ningún parecido a los otros. Además, estos últi- mos mueren casi todos por causas relacionadas con maquinaciones tramadas entre ellos por dinero.
CARONTE.- Debo reconocer que el dinero es algo muy deseable.
HERMES.- Entonces no te parecerá mal que yo te exija de forma implacable e insistente el pago de tu deuda.
Esta parte de la lectura desde que estábamos en la clase me pareció muy fuerte, hasta donde puede llegar el hombre con tal de conseguir dinero. Hasta donde puede intimidar a una persona por que le debe dinero. El dinero en la actualidad es verdad que no es lo más importante, quizá si lo sea para alguna cura de una enfermedad muy tremenda pero el hombre ha podido sobrevivir sin riqueza, el hombre siempre ha sido participe del trueque. Esta comprobado que uno si puede sobrevivir intercambiando algo o trabajo por comida pero en esta parte de la lectura puede más la ambición de Hermes por conseguir de vuelta su dinero invertido. Le veo relación con Autólico y falta de forma de ser como Apolo. De Busiris al querer conseguir las cosas como de lugar.




DIÓGENES.- Es lógico, pues no tenían donde colocar esos bienes. Los placeres de la vida les agu- jereó por completo como bolsas podridas, de forma que si alguien intentaba poner en su interior algún presente como la sabiduría, la franqueza o la sobriedad, sólo entrar, salía por alguno de los mil agujeros, pues carecían de fondo para guardarlo: como las hijas de Dánao, que vertían agua en un tonel agujereado, mientras que el dinero, era defendido por ellas, con uñas, dientes y otros me- dios.
CRATES.- Por eso mismo, nosotros podemos conservar aquí nuestra riqueza, en cambio, ellos tan sólo podrán traer consigo una triste limosna, que además deberán entregársela al barquero.
Y aquí en esta parte le damos una vuelta radical y vemos la forma de ver de Diógenes las cosas al ver la riqueza de los demás y sentir hasta lastima por ellos que tiene que andar sufriendo por guardar bien sus bienes. En cambio él lo más placentero de la vida es buscar hombres honestos y estar en contacto con la sabiduría
Lo relacionaría con Titanes, al saber bien lo que quiere y sabe en el lugar en donde esta.




MENIPO.- Bien; pero dime quién de ellos era Helena, pues yo no la reconozco. HERMES.- Helena es el cráneo que tienes ante ti.
MENIPO.- ¿Qué? ¿Y por esto se equiparon las famosas mil naves con hombres de toda Grecia, perdieron la vida tantos griegos y bárbaros y se destruyeron tantas ciudades?
HERMES.- Eso es que no la conociste en vida, Menipo. De ser así, tú también dirías que no era censurable pasar cualquier pena por esa mujer. Por este motivo, cuando las flores ya marchitas, se ven privadas de su color, parecen feas; mientras que en su plenitud y con todo su color, son real- mente hermosas.
Esta exageración se me hizo demasiado buena para esos tiempos, es como querer describir a alguien que siempre te han contado que es lo máximo y no encuentras palabras para describirla. La honestidad de Menipo habría que reconocérsele ya que no se fue por el lado fantasioso como Hermes que no encuentra la palabra correcta para describir a Helena. Desde otra percepción con este dialogo quisa intenta convencer a Menipo de la belleza de Helena y ser Pragmático hasta donde se le permita. 

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